La estatua de Carlos V se encuentra en el centro de la plaza de la Universidad, orientada hacia la Facultad de Derecho y junto a la iglesia de los Santos Justo y Pastor. El conjunto forma parte de uno de los rincones históricos más densos del centro: en pocos metros se reúnen memoria imperial, arquitectura jesuita y vida universitaria.
La elección del personaje responde a su relación con la fundación de la Universidad de Granada. Carlos V firmó en la ciudad, el 7 de noviembre de 1526, la disposición que dio origen al Estudio General. La institución comenzó a funcionar después y acabó instalándose en el antiguo colegio de la Compañía de Jesús tras la expulsión de los jesuitas en el siglo XVIII.
Cómo es la estatua
El monumento está realizado en piedra gris. El pedestal cuadrangular incorpora molduras y decoraciones geométricas clasicistas inspiradas en elementos de la portada de la iglesia contigua. Esa relación visual ayuda a integrar la pieza en la plaza.
El emperador aparece de pie, con armadura militar, banda anudada a la cintura y capa imperial sobre el hombro izquierdo. La mano derecha se apoya en una espada desenvainada. La cabeza, sin casco, reproduce los rasgos característicos de Carlos de Gante. El pie adelantado introduce algo de movimiento en una figura deliberadamente solemne.
La estatua es una copia de una obra de Pompeo y Leone Leoni conservada en Madrid. El Ministerio de Educación Nacional sufragó la figura, mientras que el Ayuntamiento asumió el pedestal y las obras necesarias para adaptar el espacio urbano.

Estatua de Carlos V en Granada. Fotografía de Marianbp, publicada con licencia CC BY-SA 4.0 en Wikimedia Commons.
Inauguración y vida universitaria
El monumento fue instalado en 1948. El pleno municipal aprobó en abril de ese año el presupuesto del pedestal y la modificación de los raíles del tranvía que atravesaban la plaza. La inauguración tuvo lugar el 14 de octubre con presencia de autoridades académicas y políticas.
La figura de Carlos V encajaba con la interpretación oficial de la historia promovida en la posguerra. Al mismo tiempo, la relación documentada del emperador con el origen de la Universidad daba al emplazamiento una lógica local que ha permanecido.
La vida estudiantil también ha dejado huella en la escultura. Durante protestas y celebraciones sufrió daños, especialmente en el brazo que sostiene la espada. Fue restaurada por el Ayuntamiento en 2000, aunque volvió a ser dañada poco después. Esas intervenciones forman parte de la biografía material del monumento.
Una plaza para leer por capas
Además de la estatua, observa la fachada de la iglesia de los Santos Justo y Pastor y entra, cuando sea posible, en los patios de la Facultad de Derecho. En uno de ellos se encuentra el busto del Padre Suárez. El Jardín Botánico universitario queda muy cerca, al igual que la calle San Jerónimo y la Catedral.
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Consejos para la visita
La plaza es pública y tiene actividad durante gran parte del día. Las primeras horas de la mañana permiten contemplar el pedestal con menos tránsito. Rodea la estatua para comparar sus cuatro caras y fíjate en cómo las molduras responden a la arquitectura de la iglesia.
La visita gana sentido si se combina con el interior universitario y el cercano Hospital Real. La estatua de Carlos V no es una pieza aislada: ocupa el centro de un paisaje que explica cinco siglos de relación entre poder, enseñanza y ciudad.
Carlos V en la Granada monumental
La huella del emperador aparece en otros puntos de la ciudad. El Palacio de Carlos V introduce la arquitectura renacentista dentro del recinto de la Alhambra, y la Catedral y la Capilla Real ayudan a comprender el proyecto político de la monarquía en Granada. La estatua universitaria resume esa presencia en una escala más cotidiana.
Puedes organizar una ruta en dos partes. Por la mañana, recorre la plaza de la Universidad, la Facultad de Derecho y la calle San Jerónimo. Otro día, visita el palacio de la Alhambra y compara la imagen del gobernante con la arquitectura imperial. Separar ambos recorridos evita una jornada demasiado cargada y permite prestar atención a los detalles.
La copia escultórica también plantea una cuestión interesante. No todas las estatuas públicas fueron concebidas como piezas únicas. Reproducir un modelo prestigioso permitía trasladar una imagen de poder a nuevos contextos. En Granada, la adaptación mediante el pedestal y la fachada jesuita crea una composición propia, aunque la figura proceda de una obra anterior.
Para fotografiarla, incluye parte de la portada de los Santos Justo y Pastor. Así se entiende mejor la intención de las molduras del pedestal. Después prueba una vista desde el acceso a la Facultad de Derecho. La plaza puede parecer pequeña, pero cada ángulo relaciona la estatua con una institución distinta y completa el relato de Carlos V como fundador asociado a la Universidad.
